¿Todos los alimentos procesados son malos?

Ya os adelanto que NO. La respuesta a la pregunta que da título a este post es NO. Sin embargo, no conviene precipitarse y os invito a leeros todo el post antes de decir nada. 😉

Esta mañana, en la radio, concretamente en Radio 3 (una emisora de radio PÚBLICA que pertenece a Radio Nacional de España), he escuchado que todos los alimentos procesados son malos para la salud, independientemente de que sean unas judías congeladas o una porción de bollería industrial. Además, para más inri, el locutor decía, en uno de sus argumentos, que todos los alimentos procesados eran malos porque tenían… PROPIEDADES ORGANOLÉPTICAS :O

Vamos por partes. El locutor no sabía ni de lo que estaba hablando, es que ni se había leído bien el artículo de internet de donde habría sacado esa información. Las propiedades organolépticas no son nada malo ni algo de lo que haya que preocuparse… porque es algo que TODOS LOS ALIMENTOS tienen. Básicamente, las propiedades organolépticas son las características físicas de los alimentos, que percibimos a través de nuestros sentidos (sabor, color, textura, olor…). El mismo locutor continuaba diciendo que “no sabía muy bien que eran esas propiedades pero que sonaba muy chungo“. Muy científico todo. Me preocupa que se dé esta información en los medios de comunicación y más aún siendo públicos.

En segundo lugar, el locutor tampoco sabía diferenciar entre un producto natural, otro procesado y otro ultraprocesado, donde está el quid de la cuestión. Los alimentos naturales son los que no han tenido ningún proceso industrial, como por ejemplo frutas, verduras, carnes, pescados, huevos, tubérculos, etc. Aquí también podríamos incluir alimentos que han sido “mínimamente procesados”, alimentos naturales que no han cambiado su naturaleza ni se les han añadido ingredientes adicionales pero que sí han recibido un mínimo de procesamiento (botes de legumbres que vienen ya cocidos, verduras congeladas, etc.).

Por otro lado, los alimentos procesados conservan las propiedades del alimento original pero nutricionalmente cambian porque se les añade alguna grasa adicional, sal, aditivos, etc. En este apartado podríamos incluir muchos más alimentos que son menos saludables pero también podemos encontrar alguno (como por ejemplo una lata de atún en aceite) que seguiría siendo interesante y en muchas ocasiones una opción más saludable que otras.

Por último, quedarían los alimentos ultraprocesados, que son los que han sido altamente procesados y se elaboran muchas veces con grandes cantidades de grasas trans, azúcar, sodio, etc., siendo muy poco saludables (por ejemplo la bollería industrial, las galletas, nocilla, nuggets, pizza, cereales refinados, bebidas azucaradas, precocinados, etc.).

En conclusión, podemos ver la ineptitud de los periodistas porque un paquete de judías congeladas no sería un producto ultraprocesado, ni siquiera sería un alimento procesado. Unas judías congeladas entraría dentro de los alimentos naturales “mínimamente procesados”, que son los que deben ser la base de nuestra dieta. Evidentemente, si vas al mercado o a la frutería y las compras frescas pues mucho mejor todavía, pero, si no tenéis tiempo, son una opción más que recomendada en los tiempos que corren. Ni se os ocurra pensar que es igual de saludable comer unas judías congeladas o unos nuggets. 😉

En Autoridad Salud tenéis más información sobre mitos alimentarios o desinformaciones como ésta, muchas veces publican post en los que desmienten muchos de estos mitos como que las lentejas engordan, las papayas engordan, etc.

Onicofagia y lo que las uñas dicen de tu salud

La onicofagia es un trastorno emocional y conductual que consiste en el hábito de comerse las uñas compulsivamente, generalmente de los dedos de las manos. El paciente con onicofagia puede llegar a dejarse la piel totalmente al descubierto y provocarse un deterioro crónico en sus manos.

El término onicofagia procede del griego clásico. La etimología se forma con las palabras griegas ονυξ (onyx) que significa ‘uña’, y φαγειν (phagein) que significa ‘comer’. En definitiva, comerse las uñas para hablar “en román paladino” sin tantos tecnicismos.

Se calcula que casi la mitad de los adolescentes (en torno a un 45%) practica este mal hábito. Muchas veces, las causas se deben a problemas de ansiedad de los chavales. También, los niños de entre 7 y 10 años de edad practican con frecuencia este hábito de morderse las uñas (alrededor del 30% de los niños en esas edades). Se trata de una manía que, en muchos casos, puede llegar a necesitar ayuda profesional para superarla.

Lo que las uñas dicen de tu salud

En las uñas puede haber muchas pistas e información sobre nuestro estado de salud. Sin embargo, las uñas suelen ser una parte del cuerpo que, como muchas otras, pasan desapercibidas o no se les tiene en cuenta cuando cambian, creyendo que no tienen importancia pero, no es así, porque nos pueden advertir de la presencia de una enfermedad grave o proporcionar advertencias de diversa índole, relacionadas con la salud.

Por ejemplo, las uñas que están muy amarillentas y con poca cutícula pueden deberse principalmente al uso de esmaltes muy pigmentados o esmaltes que se han utilizado durante mucho más tiempo del recomendado. Por ello, si te sueles arreglar esta parte del cuerpo, una buena decoración de uñas con profesionales y productos de la mejor calidad es esencial. También el tabaco puede crear esta especie de color amarillento en tus uñas. Cuando, además del color amarillento, la uña es muy gruesa podemos encontrarnos ante un caso de onicomicosis.

La onicomicosis es una infección de las uñas causada por hongos. Es muy frecuente, sobre todo en verano, cuando vamos más a las piscinas, por ejemplo. Seguro que recuerdas a alguien con las uñas de los pies muy amarillas y gruesas este pasado verano. No le damos importancia porque no suele causar molestias graves pero esta afección necesita tratamiento y, si no se realiza, el problema se puede cronificar y extender, generando un desagradable mal olor de pies, entre otras muchas cosas.

Por otro lado, las uñas que se rompen fácilmente suelen estar asociadas a dietas deficientes. Lo mismo ocurre con las uñas descoloridas, que pueden ser síntoma de una dieta muy pobre en vitaminas. Y estos son los casos más leves, hay más pistas que pueden darnos nuestras uñas sobre enfermedades mucho más graves.